Carlos Coloma recompensado con un bronce

imagen-sin-titulo

El mountain bike español volvió a realizar una entrada triunfal en unos Juegos Olímpicos. Hace 12 años, José Antonio Hermida, que aún tiene fuerzas para completar sus cuartos Juegos (15º), llegó a la meta de Atenas desenfundando sus pistolas. Fue una plata que creó la leyenda del pistolero. Ahora, su delfín, el riojano Carlos Coloma, cambió el guión y entró en tercer lugar en el espectacular circuito de Deodoro dando pases toreros a derecha e izquierda con el bigote de mariachi que se ha dejado para la cita olímpica. Ya lo hicieron en Londres y arrancó un diploma. Esto es una medalla, palabras mayores.

En una carrera de desgaste, en el que a las primeras de cambio la figura mediática Sagan, otro que también entiende el espectáculo, pinchó y quedó fuera de la pelea, Coloma fue un valiente. Desde que el suizo Schurter impidió cualquier especulación y rompió la carrera junto al checo,campeón olímpico, Jaroslav Kulhavy, Coloma inició su particular carrera. Quería una medalla. Ya tenía un diploma en Londres. Ahora era un todo o nada.

A los 9,5 km dio caza al grupo, iniciada ya la segunda de las siete vueltas del circuito. Y pasó a la acción. Animó a checo y suizo a abrir hueco y sólo el francés Marotte tuvo respuesta. En 13 km, los boletos se habían repartido: cuatro hombres y tres puestos.

Schurter y Kulhavy se marcharon. En un circuito durísimo, embarrado por la lluvia, y con bajadas que requerían una técnica exquisita, Coloma se quedó en un terreno intermedio, con Marotte apretando al máximo para cogerlo. Le atrapó para el ecuador, pero los gestos en la bici suelen ser sinceros. Coloma bromeaba con la cámara y sacaba la lengua. El francés, otra pelea entre un galo y un español por una medalla como en Atenas, encogía el rictus por el esfuerzo.

Comentarios cerrados